Como ya habrán visto en sus clases, toda la gama de teologías antropocéntricas que se llaman “De la Liberación”, son un árbol de muchas ramas, pero que salen de una raíz (la búsqueda histórica de Jesús de Nazaret) y comparten un entroncado y una trama. A veces sus ramas se tocan tanto que parecen una sola. Otras veces no se tocan, o se tocan levemente en el curso de la historia, se separan y se vuelven a enlazar. Esta variación sucede debido a que se apoya en el transcurrir político de los países, y adopta el paso y el tono del gobernante que la empuñe.
Una característica que las hizo identificarse unas con otras –porque no existe una sola teología de la liberación- es la filosofía, su discurso teórico materialista, incluida la semántica general y particular. Este discurso teórico representó y todavía representa algunos ángulos intelectuales del cristianismo ideológico.
En mi opinión, examinando sus estructuras, las teologías de la liberación tuvieron efectivamente mucho movimiento, tanto filosófico como político, y un medio de acción que incluyó la fuerza militarizada, para la utopía de alcanzar un objetivo que hasta el día de hoy no ha conseguido. Liberar de la opresión a la humanidad infraestructurada contando como agente liberador a esa misma humanidad infraestructurada es en última instancia una poesía romántica que escribe libros y que derrama sangre. Habrán sabido juzgar ustedes mismos en nuestro país a dónde puede llegar el intento, y a dónde están queriendo llegar los presidentes de nuestros países limítrofes que tienen estas teologías como rosario de cabecera.
También en mi opinión, y debido a todo ese oscilación que ya acusan en su historia, deberían llamarse hoy no como lo que pretendieron ser, sino como lo que consiguieron ser: ensayos antropológicos de liberación histórica. Cada vez que digo Teología de la Liberación y veo a los teólogos de la liberación conferenciando sobre sus cenizas, lo primero que me pregunto es por la gran ausente: ¿La liberación dónde está? La respuesta es no importa. Ya no importa el objetivo, porque la base es lo que sirve para impulsarse. No se sabe muy bien a dónde quiere ir en el modo práctico, porque en el teórico quiere que los pobres exterminen a los ricos (superestructuras de opresión) pero con sólo exponer su discurso, moviliza a las masas populares marginadas hacia la rebelión, y eso lo toma por logro liberador, y por teología de Jesucristo de Nazaret.
Esta sinuosa antropología nunca quiso adosarse a una dogmática, pero hoy tiene un cuerpo de dogmas muy específicos, perfectamente identificables, y esto ya lo pudieron comprobar investigando sobre algunos de sus exponentes.
Para ponerle una fecha de comienzo, se necesita hacer alguna clase de interpretación en vista de sus bifurcaciones. No podemos decir que comenzó tal día a tal hora en tal lugar. En retrospectiva, necesitamos analizar primero si los eslabones que dieron comienzo al encadenado fueron o no fueron parte de lo que queremos datar. Y como hay muchas miradas históricas al respecto, también hay muchas cronologías posibles. Aquí vamos a presentar una de esas cronologías, que a mi criterio puede ser una de las más exactas, a pesar de sus baches.
Los teólogos europeos difieren de los teólogos de nuestras Américas hispanas. Nosotros podemos tomar ambas perspectivas y ver que en algún momento pueden unirse y no ser diferentes. En Europa se vio como una renovación que impulsó al Concilio Vaticano II, y que el Concilio Vaticano II rubricó. Los de las Américas latinas ven eso mismo, pero especifican que fue Bartolomé de las Casas quién comenzó a preocuparse por la existencia del hombre pobre infraestructurado, y que fue en el Vaticano II cuando por fin se acusó recibo oficial de la verdad evangélica.
Manuel García Castellón, de quien colocamos aquí un texto [en formato PDF llamado “Guaman Poma de Ayala: Pionero de la teología de la Liberación” ] ve opresión en estas Américas ya en el siglo 16. Por supuesto este texto está desactualizado en referencia a la revisión y autocrítica de Clodovis Boff.
Mi pregunta entre tantas es si antes del siglo 16 no había opresión, y si hay un acuerdo tácito en endilgarle la existencia de la opresión a la Conquista Española. Por eso, Gustavo Gutierrez, Miguez Bonino y otros de línea similar, van hacia atrás y toman el libro del Éxodo como punto genésico para salir de la esclavitud. Israel es una infra estructura esclavizada. Egipto es un imperio super estructurado opresor. Y el Dios liberador, que se ocupa sólo de crear una nación, castiga a los ricos imperiales opresores y hace salir a su pueblo pobre hacia una tierra de riquezas y bendición. ¿Cómo hace para que el opresor quede castigado y exterminado? Utiliza a los mismos pobres esclavizados como agentes de rebelión al sistema. Este plan de marcha siempre se repetirá como hilo conductor y como esquema de partida en todas las expresiones de las TL.
¿Podrías ver aplicada esta maqueta en nuestros países americanos? ¿En cuáles, cuándo y por mano de quiénes?






